El japonés Koichi Nakano, sin duda, una de las leyendas del ciclismo pistero del mundo, en su rol de periodista de la televisión nipona, será uno de los grandes protagonistas del Campeonato Mundial de Ciclismo de Pista Cali 2014, que se cumplirá entre el 26 de febrero y el 2 de marzo próximo.
Como pistero activo, se retiró de los velódromos hace 22 años y dejó un impresionante legado de éxitos: 10 títulos mundiales y 680 victorias que lo acreditan como uno de los grandes velocistas de la historia. Nakano fue dominador absoluto durante una década (1976-1986) de la modalidad del Keirin (variante japonesa de la velocidad).
Nació el 14 de noviembre de 1955 en Fukuoka, una de las miles de islas con que cuenta el archipiélago japonés. Fue en su momento uno de los corredores mejor pagados del mundo, pues su presencia en el calendario de apuestas japonesas con el Keirin le significaba enormes ganancias en cada competencia en la que triunfaba.
Koichi Nakano hizo su aparición en el Mundial de Ciclismo de 1977 celebrado en la ciudad venezolana de San Cristóbal. Hasta entonces la velocidad mantenía el aplastante dominio de los europeos. La presencia del asiático en la pista causó tanta curiosidad como disimuladas bromas.
El corredor asiático iniciaba una serie de extraños ejercicios de concentración sobre la línea de salida y ya montado sobre su bicicleta dirigía su mirada al infinito, llenaba de aire sus pulmones y se golpeaba con vigor las piernas, los brazos, la nuca y los pómulos; luego miraba con fijeza a su sorprendido rival, apretaba los manubrios y de ahí en adelante era impasable.

Nakano ganó sus títulos mundiales en:
San Cristóbal Venezuela 1977
Mónaco Principado de Mónaco 1978
Ámsterdam Holanda 1979
Besancon Francia 1980
Brno Rep. Checa 1981
Leicester Inglaterra 1982
Zurich Suiza 1983
Barcelona España 1984
Bassano del Grapa Italia 1985
Colorado Springs Usa 1986
El Keirin, que nació en Dinamarca hace cerca de 90 años, fue importado posteriormente por los japoneses y actualmente en aquel país hay más de 6.000 participantes, que compiten en cerca de 50 velódromos y mueven millones de dólares cada temporada. Para Nakano, "es una disciplina que exige mucha dedicación y donde la adaptación a la máquina debe ser perfecta. Para conseguir esto es necesario tener el sentido del honor que en muchas ocasiones se impone a las facultades físicas. Debe ser la ideología de un Samurái".
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